22 may. 2014

LA RUINDAD DEL CORTE INGLES

Ángel Jiménez vive en Málaga, pero trabaja en Marbella, a unos 60 kilómetros de distancia. El año pasado a su mujer le diagnosticaron un cáncer de ovarios, tras haber superado otro de mama cuatro años atrás. Ángel pidió entonces el traslado en su empresa, de Marbella a Málaga, para acompañar a su esposa en los duros meses de tratamiento que le esperaban. Pero no hubo respuesta. Después de dos operaciones y seis ciclos de quimioterapia, en enero los médicos le dijeron a Ángel que su mujer es inmune a uno de los componentes del cóctel de fármacos y que “sólo un milagro” puede curarla. Así que volvió a solicitar el traslado a Málaga. Esta vez Recursos Humanos sí contestó, aunque tardó tres semanas y fueron necesarias llamadas telefónicas casi diarias de Ángel al departamento. La respuesta fue denegar el traslado. Ángel Jiménez lleva 12 años trabajando en El Corte Inglés. 

En concreto,
 en el departamento de Decoración de la tienda que el líder de la distribución tiene en el centro comercial marbellí de El Capricho. Solicitó un puesto en cualquiera de las tiendas que El Corte Inglés ha abierto en Málaga: el del centro comercial Bahía o el de la Avenida de Andalucía. “Incluso temporal”, casi les rogó. “En cualquier sección”, explica a infoLibre. Pero le han contestado que no hay puestos disponibles para él en Málaga. Él lo duda. Precisamente acaban de concederle el traslado de Málaga a Marbella –el trayecto inverso– a una compañera del centro solicitado por Ángel. Preguntado por los motivos del rechazo y por la política de traslados de la empresa, El Corte Inglés ha rehusado, a través de una portavoz, “hacer comentarios sobre cuestiones personales de un trabajador”. 

El
 convenio colectivo de grandes almacenes no dedica ni uno solo de sus 97 artículos a regular los traslados, la movilidad geográfica que las empresas propugnan como medida de flexibilidad interna imprescindible. Pero sí cita “el cambio de centro de trabajo” como una de las medidas disponibles para permitir “la conciliación de la vida familiar y laboral”. “De no ser posible en este caso la concesión en los términos solicitados, se expresará la causa organizativa o productiva que no lo permite y se ofrecerán las alternativas que resulten viables en la empresa”, establece el convenio.

También aparece el traslado de trabajadores “con carácter temporal o definitivo”, “en un perímetro no superior a 50 kilómetros desde el domicilio del trabajador cuando esté fuera del área metropolitana”,
 en el caso de que la empresa necesite adoptar medidas de flexibilidad interna por problemas económicos.

Ángel Jiménez no entiende los motivos para denegarle el traslado. “Qué falta de humanidad”, protesta. Sobre todo porque
 El Corte Inglés, recuerda, ha sido durante 10 de sus 11 ediciones uno de los promotores de la Carrera de la Mujer que el pasado domingo recorrió las calles de Madrid en apoyo de la lucha contra el cáncer de mama. Una convocatoria que también se celebra a lo largo de todo el año en otras siete capitales españolas. Éste es el primer año en que la empresa de Isidoro Álvarez no ha participado, por razones que su portavoz no ha querido explicar a este periódico. Pero sí colabora en otras iniciativas de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), apunta. Como el Torneo de Golf El Corte Inglés, donde cada participante dona dos euros a la AECC, con los que se financiará un proyecto de investigación para la detección precoz del cáncer de colon. La mujer de Ángel acude hoy a una nueva sesión de quimioterapia. 


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